
¿Por qué llevamos nuestras lámparas de infrarrojos para baños al límite?
Los baños son, sin duda, un lugar difícil para los elementos calefactores. Hay mucho vapor, cambios bruscos de temperatura y humedad constante en el aire. Si una lámpara no está diseñada para soportar todo esto, sus sellos se dañan, el filamento se quema y toda la lámpara deja de funcionar mucho antes de tiempo.
Por eso no nos limitamos a enviar las lámparas tal como están. Sometemos cada lote a pruebas de envejecimiento en condiciones de alta humedad. En esencia, intentamos “romperlas” antes de que lleguen a su almacén.
La lucha contra la humedad
La mayoría de estas lámparas utilizan un revestimiento de cuarzo. El cuarzo es excelente para resistir el calor, pero su punto débil es el sitio donde los electrodos se unen con el vidrio. En un baño lleno de vapor, el agua se cuela fácilmente por esos sellos. Una vez que la humedad llega al filamento de tungsteno, la lámpara deja de funcionar. Para evitar esto, sometemos las lámparas a pruebas en cámaras de alta humedad. Si una lámpara falla durante estas pruebas, en realidad nos alegramos. ¿Por qué? Porque significa que no habrá una lámpara defectuosa en el techo del cliente.
Manejo del estrés térmico
No dejamos que las lámparas estén simplemente expuestas a la humedad. Encendemos y apagamos el dispositivo repetidamente. Así es como realmente se usan las lámparas. Las piezas metálicas se expanden cuando están calientes y se contruyen cuando están frías, lo que causa rozaduras en el vidrio de cuarzo. Si la calidad no es buena, aparecen microgrietas. Nuestras pruebas aseguran que el vidrio permanezca intacto y que las conexiones eléctricas sigan funcionando bien, sin importar cuántas veces se enciendan.
El sacrificio necesario
La verdad es que estas pruebas ralentizan nuestro proceso de producción. No se puede engañar a las pruebas de 48 horas de exposición a la humedad. Se necesita tiempo. Pero la alternativa es tener un montón de devoluciones y clientes insatisfechos. Preferimos esperar un poco más antes que tener que lidiar con lámparas que dejan de funcionar en cuanto alguien toma una ducha caliente. Es simple lógica empresarial: mejor probarlas bien ahora, que lidiar con problemas después.